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Preferencia sexual: Un viaje por la diversidad del deseo humano

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A lo largo de la vida, hay preguntas que nos acompañan en silencio. Para muchas personas, una de ellas tiene que ver con el deseo: ¿por qué me siento atraído por quienes me siento atraído? ¿Esto es normal? ¿Por qué a mí me pasa esto y a otros no? Es esta mi verdadera preferencia sexual? Estas preguntas pueden surgir en la adolescencia, cuando todo es confusión y hormonas, o en la adultez, cuando de repente lo que creíamos fijo comienza a moverse. Detrás de estas inquietudes late una búsqueda profunda: la de entenderse a uno mismo y encontrar un lugar en el mundo donde el deseo no sea motivo de vergüenza, sino una parte más de la identidad.

Hablar de preferencia sexual no es sencillo. Durante décadas, el tema ha estado envuelto en tabúes, dogmas religiosos y teorías pseudocientíficas que buscaban encasillar, corregir o patologizar lo que no encajaba en la norma. Hoy, afortunadamente, la ciencia y la psicología nos ofrecen una mirada más amplia y humana. En este artículo exploraremos qué sabemos realmente sobre los orígenes de la atracción, la diferencia entre orientación, identidad y comportamiento, y cómo vivir esta dimensión de manera saludable, especialmente en un país como Chile, donde el camino hacia la aceptación ha sido largo pero aún tiene desafíos por delante.

¿Qué es la preferencia sexual? Despejando el terreno

Antes de adentrarnos en el debate, es fundamental aclarar de qué estamos hablando. El término preferencia sexual ha sido utilizado de muchas formas, algunas de ellas problemáticas. En el ámbito académico y clínico actual, se prefiere el concepto de orientación sexual, que se refiere a un patrón duradero de atracción emocional, romántica y/o sexual hacia otras personas.

Los componentes de la orientación sexual

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La investigación psicológica distingue tres dimensiones interrelacionadas:

  • La atracción: Hacia quién dirigimos nuestro deseo (puede ser hacia personas del mismo género, de distinto género, de múltiples géneros, o experimentar poca o ninguna atracción sexual).

  • La identidad: Cómo nos nombramos a nosotros mismos (gay, lesbiana, bisexual, heterosexual, pansexual, asexual, etc.). Es una etiqueta social y personal.

  • La conducta: Con quién tenemos efectivamente relaciones sexuales.

Estas tres dimensiones no siempre van de la mano. Una persona puede sentir atracción hacia personas de su mismo género pero, por contexto social o religioso, nunca llevar esa atracción a la conducta y autoidentificarse como heterosexual. O alguien puede tener conductas sexuales con personas de distintos géneros pero identificarse como gay. La diversidad es enorme y no se deja atrapar fácilmente en casillas rígidas.

La idea del “espectro”

Lejos de la visión binaria (heterosexual u homosexual), los sexólogos y psicólogos actuales entienden la orientación como un continuo. La famosa Escala de Kinsey, desarrollada en los años 40, ya planteaba que la mayoría de las personas no son 100% heterosexuales o 100% homosexuales, sino que se sitúan en algún punto intermedio a lo largo de su vida. Más recientemente, se ha incorporado también la dimensión de la asexualidad (baja o nula atracción sexual) como una orientación válida más.

La ciencia de la atracción: ¿La preferencia sexual nace o se hace?

Una de las preguntas más recurrentes sobre la preferencia sexual es si está determinada por la biología o por el entorno. La respuesta corta es: ambas. La respuesta larga es fascinante.

El componente biológico

La evidencia científica actual apunta a que la orientación sexual tiene raíces biológicas profundas, que comienzan a gestarse incluso antes del nacimiento.

  • Genética: Estudios con gemelos idénticos (que comparten el 100% de su ADN) muestran que si uno es homosexual, la probabilidad de que el otro también lo sea es mayor que en la población general, pero no es del 100%. Esto sugiere que la genética juega un papel importante, pero no es determinista. No existe un “gen gay”, sino una combinación de múltiples variantes genéticas que influyen en la probabilidad.

  • Hormonas prenatales: La teoría más aceptada hoy es la de la neurohormonas. Durante la gestación, la exposición del feto a ciertos niveles de hormonas (como la testosterona) en ventanas críticas del desarrollo influye en la masculinización o feminización de ciertas estructuras cerebrales. Esto afectaría, entre otras cosas, hacia qué género nos sentiremos atraídos más adelante.

  • Diferencias cerebrales: Algunos estudios han encontrado diferencias sutiles en la estructura de ciertas áreas cerebrales (como el hipotálamo) entre personas heterosexuales y homosexuales. Es importante aclarar que estas son correlaciones, no causalidades, y que el cerebro es plástico: también cambia con la experiencia.

El componente ambiental y social

Si bien la biología sienta las bases, el entorno juega un papel en cómo se expresa y se vive esa orientación. No para “cambiarla”, sino para moldear la identidad y la conducta.

  • La cultura: En sociedades más represivas, muchas personas con orientaciones no heterosexuales pueden vivir toda su vida sin explorar su deseo o haciéndolo en secreto, con la culpa y la angustia que eso conlleva.

  • La familia y la educación: Crecer en un entorno que valora la diversidad o, por el contrario, en uno que la condena, impacta profundamente en la autoestima y en la capacidad de aceptar la propia orientación.

  • Las experiencias vitales: No hay evidencia de que eventos traumáticos o estilos de crianza “causen” una orientación sexual determinada. Esta era una teoría psicoanalítica antigua y desacreditada que causó mucho daño.

En resumen, la orientación no es una elección. Se desarrolla a partir de una compleja interacción entre genes, hormonas prenatales y ambiente. Nadie “elige” ser heterosexual, homosexual o bisexual. Simplemente, se descubre.

La diversidad de la preferencia sexual: Un abanico de posibilidades

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La sigla LGBTQIA+ intenta dar cuenta de una diversidad que siempre ha existido, pero que durante siglos fue invisibilizada. Conocer estos términos no es solo una cuestión de vocabulario, sino de reconocer experiencias humanas válidas.

Principales orientaciones relativas a la preferencia sexual

  • Heterosexual: Atracción hacia personas del género opuesto.

  • Homosexual (gay/lesbiana): Atracción hacia personas del mismo género.

  • Bisexual: Atracción hacia personas de más de un género. No necesariamente de la misma forma o con la misma intensidad, y no necesariamente al mismo tiempo. El mito de que las personas bisexuales son “indecisas” o “promiscuas” es falso y dañino.

  • Pansexual: Atracción hacia personas independientemente de su género. Para una persona pansexual, el género no es un factor determinante en la atracción.

  • Asexual: Experimenta poca o ninguna atracción sexual. Las personas asexuales pueden tener deseos románticos y formar pareja, o no. Es una orientación, no un problema médico.

Orientación romántica vs. sexual

Es útil distinguir entre atracción sexual y atracción romántica. Una persona puede sentir atracción romántica hacia un género y atracción sexual hacia otro (lo que se denomina orientación cruzada). Por ejemplo, alguien puede ser heterorromántico (se enamora de personas del género opuesto) pero bisexual (siente atracción sexual por ambos géneros). Esta distinción ayuda a entender la complejidad del deseo.

Preferencia sexual y salud mental: El peso del estigma

Aquí llegamos a un punto crucial. La preferencia sexual en sí misma no es un problema de salud mental. La Asociación Americana de Psicología (APA) dejó de considerar la homosexualidad como un trastorno en 1973. La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo lo propio en 1990. Lo que afecta la salud mental de las personas LGBTQIA+ no es su orientación, sino el contexto de discriminación en el que a menudo viven.

El estrés de las minorías

Los psicólogos sociales han acuñado el término “estrés de minorías” para describir la carga adicional que enfrentan las personas de grupos estigmatizados que pueden sufrir de obsesiones sexuales, que determinan su comportam9iento. Este estrés tiene varias fuentes:

  • Discriminación y violencia: Desde microagresiones cotidianas (bromas, comentarios) hasta agresiones físicas. El miedo constante a ser víctima de violencia genera hipervigilancia y ansiedad.

  • Rechazo familiar: Uno de los factores de riesgo más potentes para problemas de salud mental en jóvenes LGBTQIA+. Ser expulsado de casa o rechazado por los padres por la propia orientación puede llevar a depresión severa, intentos de suicidio y sinhogarismo.

  • Homofobia internalizada: Cuando una persona crece en un entorno que le dice que lo que siente es malo, “antinatural” o pecaminoso, puede terminar internalizando esos mensajes. El resultado es odio hacia uno mismo, vergüenza y un conflicto interno desgarrador.

  • El closet: La necesidad de ocultar una parte fundamental de la identidad genera un desgaste psicológico enorme. Mentir constantemente, medir cada palabra, vivir con miedo a ser descubierto.

Por todo esto, es común que las personas LGBTQIA+ presenten tasas más altas de ansiedad, depresión y suicidio. No por su orientación, sino por cómo la sociedad las trata.

Contexto chileno: Avances y deudas pendientes sobre la preferencia sexual de las personas

En las últimas décadas, Chile ha vivido una transformación profunda en materia de derechos y reconocimiento de la diversidad sexual. Pero el camino no ha sido fácil y aún quedan heridas abiertas.

Lo que hemos avanzado

  • Ley de Acuerdo de Unión Civil (2015): Reconoció legalmente las uniones de parejas del mismo sexo, otorgando derechos patrimoniales y de herencia.

  • Ley de Identidad de Género (2018): Permitió a personas trans mayores de 14 años cambiar su nombre y sexo registral sin necesidad de cirugía ni autorización judicial.

  • Matrimonio Igualitario (2021): Un hito histórico que equiparó los derechos de las parejas del mismo sexo a los de las parejas heterosexuales, incluyendo la adopción.

  • Ley Zamudio (2012): Aunque con limitaciones, estableció un marco legal para sancionar la discriminación arbitraria, incluyendo la orientación sexual.

Lo que aún duele

A pesar de los avances legales, la realidad cotidiana para muchas personas LGBTQIA+ en Chile sigue siendo difícil.

  • La educación sexual sigue siendo deficiente: En muchos colegios, especialmente los confesionales, la diversidad sexual es un tema tabú o se aborda desde una mirada patologizante. Los jóvenes crecen sin referentes y sin información, lo que aumenta la confusión y el aislamiento.

  • La violencia no ha desaparecido: Siguen produciéndose agresiones a personas LGBTQIA+ en espacios públicos. Las llamadas “terapias reparativas” (que buscan cambiar la orientación sexual) aunque condenadas por organismos internacionales, aún se practican de manera encubierta en algunos ámbitos religiosos y pseudocientíficos.

  • El peso de la tradición: En muchas familias chilenas, especialmente fuera de las grandes ciudades, la diversidad sexual sigue siendo vista como una “vergüenza”. El miedo al “qué dirán” sigue empujando a muchos a vivir en el armario o a exiliarse en Santiago.

Mitos y realidades sobre la preferencia sexual

Desmontemos algunos de los mitos más dañinos que circulan.

Mito 1: “La homosexualidad es una enfermedad que se puede curar”

Realidad: Falso. Ninguna asociación médica o psicológica seria respalda las llamadas “terapias reparativas” o de “conversión”. Estas prácticas son consideradas éticamente inaceptables y peligrosas, ya que aumentan la depresión, la ansiedad y el riesgo de suicidio. La orientación sexual no es una enfermedad.

Mito 2: “La gente se vuelve gay por experiencias traumáticas o por una mala crianza”

Realidad: No hay evidencia científica que respalde esta afirmación. La orientación sexual se desarrolla por una compleja interacción de factores biológicos y ambientales prenatales. No es causada por abusos, ni por tener una madre sobreprotectora o un padre ausente. Culpar a las familias o a los propios individuos es injusto y erróneo.

Mito 3: “La bisexualidad no existe, es una fase o confusión”

Realidad: La bisexualidad es una orientación sexual válida. Las personas bisexuales enfrentan un doble estigma: son discriminadas tanto por algunos heterosexuales como por algunos homosexuales que dudan de su existencia. Su atracción hacia más de un género es real y no implica indecisión ni promiscuidad.

Mito 4: “Los niños criados por parejas del mismo sexo tendrán problemas de desarrollo”

Realidad: Décadas de investigación comparando hijos de parejas homosexuales y heterosexuales no muestran diferencias significativas en su desarrollo psicológico, social o académico. Lo que realmente importa para el bienestar de un niño es tener un entorno de amor, estabilidad y apoyo, independientemente del género de los padres.

Mito 5: “Hablar de diversidad sexual en los colegios es ‘promover’ la homosexualidad”

Realidad: La educación sexual integral, que incluye la diversidad, no “promueve” ninguna orientación. Simplemente informa y normaliza la existencia de distintas realidades, reduciendo el bullying y el sufrimiento de aquellos jóvenes que no encajan en la norma heterosexista. Ocultar la información no hace que los jóvenes dejen de ser diversos; solo los deja solos y sin apoyo.

Cómo acompañar a alguien en su proceso de autodescubrimiento

Si tienes un hijo, amigo o familiar que está explorando su preferencia sexual, tu rol puede ser fundamental para su salud mental. No se trata de tener todas las respuestas, sino de ofrecer un espacio seguro.

1. Escucha sin juzgar

Cuando alguien confía en ti para hablar de su orientación, no necesita consejos ni soluciones. Necesita ser escuchado. Frases como “te quiero igual”, “gracias por contarme”, “estoy aquí para lo que necesites” son más poderosas que cualquier discurso.

2. No asumas nada

No des por sentado la orientación de nadie por su apariencia, sus gestos o sus relaciones pasadas. Pregunta si es necesario, pero siempre con respeto. Y si alguien te cuenta algo, no lo compartas sin su permiso. El derecho a contarlo o no es solo suyo.

3. Infórmate sobre la preferencia sexual de cada quien

Si no entiendes algún término o concepto, busca información en fuentes confiables. Hay muchos recursos (libros, documentales, organizaciones) que pueden ayudarte a comprender mejor. Demostrar interés en entender es una forma de apoyo.

4. Acompaña, no dirijas

No le digas a alguien “lo que es” o “lo que debería ser”. El proceso de autodescubrimiento es personal. Tu labor es acompañar, no empujar hacia una etiqueta concreta.

5. Defiende

Si eres testigo de una broma homofóbica o de un comentario discriminatorio, no te quedes en silencio. Tu aliade puede marcar la diferencia. Las personas LGBTQIA+ necesitan aliados visibles que alcen la voz en los espacios cotidianos.

Mindy: Un espacio seguro para todas las identidades

En Mindy creemos que la salud mental no puede separarse del contexto social en el que vivimos. Sabemos que para muchas personas LGBTQIA+, buscar ayuda psicológica puede ser intimidante: el miedo a ser juzgade por la propia orientación es real. Por eso, hemos construido un espacio pensado para que todas las identidades sean bienvenidas.

¿Cómo puede ayudarte Mindy?

  • Psicólogos con perspectiva de diversidad: Contamos con profesionales que no solo respetan tu orientación, sino que entienden las particularidades del estrés de minorías y cómo abordarlo en terapia. No vas a tener que explicarles lo básico.

  • Acompañamiento en el proceso de autodescubrimiento: Si estás en una etapa de preguntas y dudas sobre tu orientación, podemos ofrecerte un espacio para explorarlas sin presión y sin juicio, a tu ritmo.

  • Apoyo para familias: Si eres padre o madre y quieres aprender a acompañar mejor a tu hijo o hija, ofrecemos sesiones de orientación y psicoeducación familiar.

  • Abordaje del estrés de minorías: Trabajamos herramientas para manejar la ansiedad, la depresión o el trauma derivados de la discriminación, el rechazo o el closet.

  • Terapia online desde tu espacio seguro: Puedes conectarte desde donde te sientas más cómodo, sin tener que exponerte a una sala de espera o a un entorno que pueda resultarte hostil.

No importa en qué punto de tu camino estés: si tienes dudas, si ya lo tienes claro, si quieres ayuda para salir del closet o si necesitas apoyo para sanar heridas del pasado. En Mindy hay un espacio para ti. Conoce a nuestros especialistas en Mindy Psicólogos online.

Agenda tu cita hoy mismo

La preferencia sexual es una de las dimensiones más íntimas y, a la vez, más condicionadas por el entorno de la experiencia humana. Durante siglos, se ha intentado normar, patologizar y silenciar lo que por naturaleza es diverso. Pero la diversidad no es un error: es un hecho biológico y humano. Así como hay personas altas y bajas, de ojos claros y oscuros, hay personas que aman a quienes aman de formas distintas.

La ciencia nos dice que no hay una causa única, que no es una elección y que no tiene “cura” porque no es una enfermedad. Lo que sí tiene cura es el daño que causa el estigma, y esa cura se llama aceptación, apoyo y visibilidad. Si estás leyendo esto y algo resuena contigo, recuerda: no estás solx. Mereces vivir tu deseo sin culpa y tu identidad con orgullo. En Mindy estamos aquí para acompañarte en ese camino.

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